17.9.12

La trasposición: cómo evitar que el enemigo lea nuestros mensajes

Originalmente publicado por Luis Enrique Corredera, en elreservado.es,  17 de noviembre de 2010

Continuando el camino que empezamos juntos en la anterior entrega sobre la esteganografía, el arte de la escritura secreta, veamos las primeras técnicas conocidas para escribir los mensajes de modo que, aunque la esteganografía fuera descubierta, los enemigos no pudieran conocer los mensajes que debían permanecer secretos.

Los métodos más sencillos y antiguos conocidos son la trasposición, en la que se altera el orden de las letras y palabras para evitar que el enemigo pueda conocer el contenido del mensaje, a pesar de haberlo interceptado y la sustitución, en la que se cambian unas letras por otras para que los mensajes no tengan ningún sentido a la vista.

La trasposición es una forma de cifrado en la que se hace uso del mismo alfabeto de entrada que de salida y lo único que se hace es cambiar el orden del mensaje, de forma pactada por el emisor y el receptor, para que cualquier intercepción en el canal de comunicación, sin conocer la forma en que ha sido cambiado el orden, no tenga éxito a la hora de reconstruir el mensaje original.

La trasposición admite muchas variantes y complejidades. Entre ellas vamos a revisar algunas con la finalidad de ilustrar el concepto de forma práctica:

•    Trasposición de riel: el mensaje se escribe alternando las letras en dos líneas separadas. A continuación, la secuencia de letras de la línea inferior, se añade al final de la secuencia de la línea superior, creando el mensaje cifrado. El mensaje se recupera simplemente invirtiendo el proceso.


Ilustración 1: Ejemplo de trasposición de riel

•    El escitalo espartano: en el siglo V antes de Cristo (año 404 a.C.), los espartanos escribían letras transversalmente en tiras de cuero enrolladas alrededor de un escitalo (vara de madera). Al desenrollarla, el mensaje quedaba traspuesto, y sólo el volver a enrollar el cuero sobre una vara de igual diámetro podía revelar el mensaje. Gracias a esta técnica, un mensajero que sobrevivió a su viaje desde Persia pudo entregar su cinturón a Lisadro de Esparta, quien lo enrolló alrededor de su escitalo, y gracias a ello supo que Farnabazo de Persia planeaba atacarlo, y así pudo prepararse para repeler el ataque.


Ilustración 2: Escitalo espartano

•    Otro clásico ejemplo de trasposición más común en disponer el mensaje en una tabla de un ancho determinado y después escribir el mensaje leyéndolo por columnas en lugar de por filas. Por ejemplo, si queremos ocultar un mensaje como el siguiente: “El Reservado es mi diario online favorito”, tras escribirlo en una tabla de 4 caracteres de ancho y leerlo en el orden contrario, podemos codificar el mensaje como “ESASIOIAILEDMAONVTRROIRNEOOEVEDILFR”.

1    2    3    4
E    L    R    E
S    E    R    V
A    D    O   E
S    M    I    D
I     A    R    I
O    O    N   L
I     N    E    F
A    V    O   R
I     T    O  

Como mayor sofisticación a la trasposición, se puede establecer una clave conocida por emisor y receptor, que representa el orden en que hay que leer las columnas. En nuestro ejemplo, la clave sería 1234.

Antes de despedirme, os dejo deberes para la siguiente entrega: “NLDLRREAOVEEEERDOISELSVO”.

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