13.8.12

Los trucos que utilizaban en el renacimiento para ocultar los mensajes

Originalmente publicado por Luis Enrique Corredera, en elreservado.es, 10 de febrero de 2011

El criptoanálisis había llegado a Europa de forma lenta, pero en el siglo XVI ya no había secretos en el ámbito militar o diplomático que pudieran ser guardados usando el cifrado de un único alfabeto de sustitución. Además de España, cuyo atraso en materia de criptografía fue el hazmerreir de Europa, ya conocemos el trágico desenlace de la historia de María Estuardo, reina de Escocia, cuando ésta confió su seguridad a un cifrado cuya fortaleza ya no era tal.

Cuando todo el mundo debía tener claro que cualquier mensaje que cayera en manos de un criptoanalista enemigo sería leído con total facilidad, era el turno de que los criptógrafos dieran un paso adelante. Fue el genio de renacimiento León Battista Alberti quien además de dejarnos el primer libro conocido sobre arquitectura (que facilitó la transición de la construcción gótica a la renacentista), la primera fuente de Trevi en Roma, el primer tratado científico sobre la perspectiva y una gran cantidad de aportaciones en pintura, poesía y música, escribió un ensayo sobre cifras en el que sugería el uso de dos alfabetos para despistar la atención de los criptoanalistas.

Según Alberti, el uso de dos alfabetos evitaría que los criptoanalistas pudieran analizar las frecuencias relativas de los caracteres. Siguiendo los alfabetos propuestos en la Tabla 1, cifraríamos un mensaje secreto eligiendo de forma alternativa las letras de cada diccionario. Así nuestro mensaje secreto “ElReservado” quedaría cifrado como “KAOFRFSQGVJ”, al sustituir las letras impares con el alfabeto 1 y las letras pares con el alfabeto 2. Como podemos observar a simple vista, la letra ‘E’ de nuestro mensaje original aparece una vez con la forma ‘K’  y otras dos veces con la forma ‘F’, dificultando el análisis en frecuencia. La letra ‘R’ también queda sustituida una vez por la letra ‘O’ y otra por la ‘S’, diluyendo así su características estadística.

Tabla 1: Ejemplo de alfabetos para múltiple cifrado de Alberti

Aunque Alberti dio un paso adelante en la criptografía, que llevaba más de 1.000 años atascada, su innovador modelo no llegó a usarse de forma extendida, sino que sirvió como inspiración al trabajo de otros intelectuales como el abad alemán Johannes Trithemius (1.462) o el científico italiano Giovanni Porta (1.535). Quien le pudo dar el impulso final a la cifra de Alberti, apoyándose en el trabajo de Trithemius y Porta fue el diplomático francés Blaise de Vigenère (1.523).

Vigenère tuvo un leve contacto con la criptografía durante su carrera profesional como diplomático (pues tenía que cifrar sus mensajes), pero no fue hasta la edad de 39 años cuando decidió abandonar el trabajo y dedicar su vida al estudio. Se basó en el trabajo de sus antecesores para crear una cifra coherente y poderosa, llamada la cifra de Vigènere o “le chiffre indéchiffrable”.
“La cifra indescifrable” de Vigènere usaba 26 alfabetos diferentes para el cifrado, diferenciándose cada uno de ellos en que empezaba una letra más tarde que el anterior (como una derivación del alfabeto de César de una sola posición), como muestra la Tabla 2.



Tabla 2: Cuadro de Vigènere

La forma de trabajar con la nueva cifra no es complicada, pero es más trabajosa que el tradicional cifrado monoalfabético. Lo primero es generar la tabla de Vigènere con los 26 alfabetos y elegir una palabra que sirva como clave secreta, que servirá para elegir el alfabeto que usaremos en cada letra. El alfabeto elegido en cada caso es el que tiene por primera letra la letra de correspondiente de la palabra clave. Por ejemplo la palabra “GATOS”, usar el alfabeto que empieza por cada letra de la palabra clave para cifrar cada palabra del mensaje secreto “ELRESERVADO”.


Nuestra palabra cifrada entonces pasa a ser KLKSKKROOVU, palabras para las que el resultado del cifrado no conserva en absoluto las propiedades estadísticas y, la misma letra en el texto de salida puede representar a varias letras diferentes del alfabeto de entrada, como ocurre en nuestro caso con la letra ‘K’, generando una enorme ambigüedad para el criptoanalista.

A pesar de la fortaleza y sencillez del nuevo sistema de cifrado, los países europeos no adoptaron el uso de la cifra de Vigènere hasta pasados varios siglos, y la gente siguió usando el cifrado monoalfabético para mantener sus mensajes a salvo de los curiosos menos capacitados. Una vez más, la historia entierra un importante progreso de forma injusta.

En 1586 se publicó el trabajo de Vigènere bajo el nombre de Traicté des Chiffres, el mismo año en que Thomas Phelippes estaba descifrando el nomenclador monoalfabético de María Estuardo. Si María hubiera usado la cifra de Vigènere, la historia hubiera sido diferente y la conspiración Babington hubiera llevado a cabo su golpe a la corona inglesa.

Como en ElReservado no tenemos secretos que ocultarte, en las siguientes entregas veremos qué sistema secreto seguían los secretarios de cifras europeos y el enigmático inventor que siglos después venció a “la cifra indescifrable”.

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